Prefiero como mascota el ser humano, de género masculino. Se les pone una correa y a pasear y jugar con ellos a cuatro patas o de pie, que también es posible. Y cuando se ponen contentos les crece el rabo considerablemente.
La mejor opción son los gatos!! Ademas son muy tiernos pero lo mejor de los gatos es que son muy limpios, nunca hacen sus necesidades dentro de la casa! No hacen ruido cuando los alimenta bien, te ahorras mucho dinero en comida(a diferencia de los perros) y por supuesto te dan ganas de abrazarlos y acariciarlos! Son muy cariñosos! Por eso yo prefiero un millón de veces los gatitos!
Me fascina el contacto con los animales. Tuvimos pájaros variados, hámsters, tortugas, peces, ...pero yo siempre soñé con un gato. Tuve que esperar a vivir como estudiante independiente para por fin adoptar uno de 2 meses, hijo de una gatita medio muerta que salvamos de la calle. Traté cabezonamente de ser duro para evitar que se criara como mascota consentida de pijo, pero el puñetero era tan encantador que me enamoró para siempre. En cada momento supo lo mejor que hacer para provocarme el mejor estado: alegría, relajación, sonrisa,... Daba BESOS sonoros, charlaba conmigo, jugaba a fútbol, voleibol, al pilla-pilla... detectaba mis regresos a casa en cuanto entraba en el portal del edificio, aunque vivía en el 3º. Su telepatía, dulzura y paciencia siempre sorprendían a todos.
Cuando cumplió 18 años y pensaba registrarle como votante en las elecciones, no pudo aguantar más sus problemas de estómago y se consumió como una llamita de vela agotada, sin molestar. Aún no me he perdonado no haber estado con él, lo presentí pero no volví de viaje a tiempo. A veces le siento jugando entre mis pies, acariciándome el codo con su hocico, veo desde el sofá a oscuras el brillo de sus ojazos azules entornados mirándome, esperando mis dedos entre sus pelos suavísimos, incluso toda mi familia ha oído el ruido que hacía en su comedero en la terraza, meses después de haber regalado sus cacharros.
Me han ofrecido otras mascotas, gatos sobre todo, pero dudo que me sea posible aceptar otro en muchos años. Creo que es imposible tener una conexión mental y afectiva tan fuerte con un animal, un amor tan incondicional y auténtico como él me dio.
Puedo parecer una solterona con el síndrome post-menopáusico, y me da igual. Esto es un homenaje a un personajito fascinante, insustituíble e inolvidable.
La mascota que hoy por hoy sí me alegraría un poco la vida sería un OSO.
Sí, sería estupendo llevarme a casa un buen osazo peludo y juguetón. Le rascaría la espalda, bailaríamos juntos danzas zíngaras, iríamos al bosque a por leña, le compraría sombrero y corbata como los de Yogui y le quitaría todo lo demás. Y de noche, ¿qué mejor que llevarte tu osito a la cama, para no pasar miedo?