Mientras el proyecto de ley con media sanción de Diputados espera turno en comisiones del Senado, las autoridades eclesiásticas buscan despertar una reacción social que detengan la reforma.
La estrategia de la Iglesia para enfrentar la llamada ley de matrimonio gay incluye el reclamo para que se llame a un plebiscito, dice en su edición de hoy el diario La Nación.
El obispo auxiliar de La Plata, monseñor Antonio Marino, que preside la comisión de seguimiento legislativo constituida en el Episcopado, dijo a ese diario que “el oficialismo le teme a un plebiscito” y anunció que habrá más marchas para convencer a los senadores de que rechacen el proyecto, además de las que ya se realizaron en Salta, San Juan y Paraná (ver aparte).
“Teólogo y consultor del Vaticano, Marino, de 68 años, fue elegido por sus pares para llevar la voz de la Iglesia a los legisladores que tratan el controvertido proyecto. Tras reunirse con varios de ellos, dice haber advertido que la presión oficial por sacar adelante la iniciativa pesa en muchos senadores “más que sus propias convicciones’ ”, dice La Nación.
En el proyecto de ley que tiene media sanción de la Cámara de Diputados, la reforma consiste en eliminar de la ley de matrimonio civil la condición de los contrayentes del matrimonio a pertenecer a distintos sexos. En la Cámara Baja no se aprobaron otros proyectos como el de crear una nueva figura jurídica, la unión civil, para diferenciarla del matrimonio entre hombres y mujeres. Marino advirtió que tampoco la Iglesia habrá de tolerar esta última posibilidad.
“¿La Iglesia no admite la unión civil como un mal menor?”, preguntó La Nación, y el sacerdote respondió: “La Iglesia no está de acuerdo con la unión civil. El mal menor puede ser una opción para un legislador cuando ya está instalado un mal mayor. Pero acá no hay ningún mal todavía instalado jurídicamente. Más bien hay que evitar la confusión conceptual”, afirmó.
El obispo negó que las marchas contra la reforma puedan ser interpretadas como formas de presionar a los senadores. “Es la sociedad que manifiesta sus convicciones. No tenemos más que nuestro testimonio. No hay ninguna extorsión, no hay amenazas, no hay ningún dinero que se vierta, no hay ninguna carpeta que se agite para chantajear a alguien y decirle: “Si votás en tal sentido, te espera la revelación de estos misterios’ ”, deslizó.
Puerta
En tanto, la senadora nacional Liliana Negre advirtió que la reforma del Código Civil para habilitar el matrimonio entre homosexuales genera vacíos legales que pueden abrir “la puerta al comercio ilegal de óvulos, espermas y de vientres”.
Además, reiteró en diálogo con la agencia DyN que la iniciativa era impulsada por intereses creados en las zonas “del Puerto” de Buenos Aires donde, dijo, se ha montado “un gran negocio” en torno a la homosexualidad. “Hay un fuerte movimiento con la llegada de buques gay, se hacen restaurantes gay, hoteles gay, galerías gay, shopping gay. Hay todo un movimiento artístico muy fuerte económicamente que necesita sí o sí que salga esta ley para poder fortalecer esta posición”, dijo la senadora, en una disertación en la Universidad Católica de San Luis.
En ese sentido, consideró que la Ciudad de Buenos Aires busca erigirse como “la capital gay del mundo”.
/// EL DATO
En Paraná
Una gran cantidad de personas protestó contra el casamiento entre personas del mismo sexo ayer en la ciudad de Paraná, informa El Diario en su edición de hoy. La marcha partió de la Catedral y culminó frente a la Casa de Gobierno de Entre Ríos y fue encabezada por el arzobispo local, Mario Maulión. Dijo que la consigna fue “por una familia con una mamá y un papá”. Hubo carteles como “viva la familia”, “Quienes atentan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen”, y “No a las uniones homosexuales”.
La estrategia de la Iglesia para enfrentar la llamada ley de matrimonio gay incluye el reclamo para que se llame a un plebiscito, dice en su edición de hoy el diario La Nación.
El obispo auxiliar de La Plata, monseñor Antonio Marino, que preside la comisión de seguimiento legislativo constituida en el Episcopado, dijo a ese diario que “el oficialismo le teme a un plebiscito” y anunció que habrá más marchas para convencer a los senadores de que rechacen el proyecto, además de las que ya se realizaron en Salta, San Juan y Paraná (ver aparte).
“Teólogo y consultor del Vaticano, Marino, de 68 años, fue elegido por sus pares para llevar la voz de la Iglesia a los legisladores que tratan el controvertido proyecto. Tras reunirse con varios de ellos, dice haber advertido que la presión oficial por sacar adelante la iniciativa pesa en muchos senadores “más que sus propias convicciones’ ”, dice La Nación.
En el proyecto de ley que tiene media sanción de la Cámara de Diputados, la reforma consiste en eliminar de la ley de matrimonio civil la condición de los contrayentes del matrimonio a pertenecer a distintos sexos. En la Cámara Baja no se aprobaron otros proyectos como el de crear una nueva figura jurídica, la unión civil, para diferenciarla del matrimonio entre hombres y mujeres. Marino advirtió que tampoco la Iglesia habrá de tolerar esta última posibilidad.
“¿La Iglesia no admite la unión civil como un mal menor?”, preguntó La Nación, y el sacerdote respondió: “La Iglesia no está de acuerdo con la unión civil. El mal menor puede ser una opción para un legislador cuando ya está instalado un mal mayor. Pero acá no hay ningún mal todavía instalado jurídicamente. Más bien hay que evitar la confusión conceptual”, afirmó.
El obispo negó que las marchas contra la reforma puedan ser interpretadas como formas de presionar a los senadores. “Es la sociedad que manifiesta sus convicciones. No tenemos más que nuestro testimonio. No hay ninguna extorsión, no hay amenazas, no hay ningún dinero que se vierta, no hay ninguna carpeta que se agite para chantajear a alguien y decirle: “Si votás en tal sentido, te espera la revelación de estos misterios’ ”, deslizó.
Puerta
En tanto, la senadora nacional Liliana Negre advirtió que la reforma del Código Civil para habilitar el matrimonio entre homosexuales genera vacíos legales que pueden abrir “la puerta al comercio ilegal de óvulos, espermas y de vientres”.
Además, reiteró en diálogo con la agencia DyN que la iniciativa era impulsada por intereses creados en las zonas “del Puerto” de Buenos Aires donde, dijo, se ha montado “un gran negocio” en torno a la homosexualidad. “Hay un fuerte movimiento con la llegada de buques gay, se hacen restaurantes gay, hoteles gay, galerías gay, shopping gay. Hay todo un movimiento artístico muy fuerte económicamente que necesita sí o sí que salga esta ley para poder fortalecer esta posición”, dijo la senadora, en una disertación en la Universidad Católica de San Luis.
En ese sentido, consideró que la Ciudad de Buenos Aires busca erigirse como “la capital gay del mundo”.
/// EL DATO
En Paraná
Una gran cantidad de personas protestó contra el casamiento entre personas del mismo sexo ayer en la ciudad de Paraná, informa El Diario en su edición de hoy. La marcha partió de la Catedral y culminó frente a la Casa de Gobierno de Entre Ríos y fue encabezada por el arzobispo local, Mario Maulión. Dijo que la consigna fue “por una familia con una mamá y un papá”. Hubo carteles como “viva la familia”, “Quienes atentan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen”, y “No a las uniones homosexuales”.