Tras pasar casi 17 años en prisión siendo inocente, Elizabeth Ramírez, acusada de agresión sexual a sus dos sobrinas de 7 y 9 años, asegura que ser lesbiana, de origen hispano, la perjudicó en el caso que se llevó en su contra.

"Por ser lesbianas y latinas no teníamos ninguna opción [de ser declaradas inocentes en el juicio], dijo Ramírez en una entrevista desde su casa en San antonio, Texas en la cual estuvo acompañada de su madre, su hijo, su hermana y su pareja. "[los jueces] eran tan homófobos que pensaron que por el hecho de ser gays éramos capaces de cometer esos crímenes', agregó.

'Las cuatro de San Antonio', término con el se conocía a las cuatro amigas –quienes son abiertamente lesbianas–, fueron acusadas en 1994 de violar y amenazar con armas de fuego a dos niñas de origen mexicano.

Aunque todas fueron condenadas y permanecieron en prisión por casi dos décadas, el tribunal Apelaciones Criminales de Texas las declaró inocentes y las exoneró de todos los cargos en un fallo emitido el pasado 23 de noviembre.

“Estas acusadas han ganado el derecho de proclamar ante los ciudadanos de Texas que no cometieron un crimen, que son inocentes y merecen ser exoneradas. Esta Corte les otorga el alivio que buscan", sostiene el dictamen del tribunal.

Las menores, presuntas víctimas del asalto sexual, declararon en ese entonces que habían sido atadas y violadas y que además les apuntaron con una pistola en la cabeza y las amenazaron de muerte sin contaban lo que les había ocurrido.

Ramírez y las otras tres acusadas, Kristie Mayhugh, Anna Vásquez y Cassandra Rivera –quienes en ese entonces tenían edades entre los 19 y 22 años– sostuvieron todo el tiempo que eran inocentes y que todo el caso era una invención.

En 1997, Ramírez, considerada cabecilla del grupo, fue condenada a 37 años y medio de prisión, mientras que en 1998 las otras tres mujeres recibieron sentencias de 15 años.

"En el juicio nos hicieron parecer [como] monstruos, hicieron creer que yo estaba sacrificando a mis sobrinas [y las había entregado] a mis amigas, por ser lesbianas", explica Ramírez con la voz entrecortada.

Ramírez, quien en la actualidad tiene 42 años, opina que "ser latinas sin dinero" también contribuyó a disminuir sus probabilidades de tener éxito en los tribunales. Está segura de que si hubieran tenido más recursos económicos, quizás hubieran triunfado en el caso.

Su hermana, Rosemary Camarillo, relata que lo peor de toda la estancia de Elizabeth en prisión, visto desde fuera, fue "saber que mi hermana y sus amigas estaban encarceladas siendo inocentes por culpa de mis hijas, que fueron quienes las acusaron".

Aunque judicialmente no está confirmado, hay versions que indican que detrás de las acusaciones podría estar el padre de las niñas, quien en la época del incidente estaba divorciado de Camarillo. Ramírez, Camarillo y la madre de ambas no descartan esta versión.

"Cuando salieron con la causa no entendía el porqué", dice entre llantos Ramírez, quien afirma que después de 22 años de ocurrido el incidente no conoce todavía los motivos que llevaron a las niñas a declarar en su contra.

En 2012 el caso dio un giro radical cuando una de las presuntas víctimas reconoció que había sido forzada a presentar una acusación falsa, aunque la otra, hasta el día de hoy mantiene su versión.

Cuando Ramírez ingresó a prisión tenía un hijo de 2 años de edad y no pudo volverlo a ver hasta que el chico cumplió 19 años. Esa fue una de las circunstancias más difíciles que tuvo que afrontar. Ahora, por fin, viven juntos y continúan en el proceso de conocerse.

"Es bien feo estar en la cárcel con cargos relacionados con niños", asevera Ramírez, que explica que fue agredida y amenazada durante muchos años por ese motivo, después de que los vigilantes pagasen a otras presas para lastimarla.

Ramírez no quiere que la recuerden como una mujer que abusó de niños o como alguien que lastimó a niños, quiere ser recordada como Elizabeth Ramírez, una mujer hispana que solo trata de vivir con su familia de la mejor manera.

Las acusadas cumplieron su condena en prisión y salieron a cumplir con un periodo adicional de libertad condicional. Vásquez salió en 2012, mientras que Ramírez y las otras dos mujeres salieron en 2013.

Al ser liberadas, las autoridades judiciales concluyeron, para decidir la libertad condicional, que se habían cometido fallos graves en las pruebas psicológicas y forenses presentadas en el juicio.

Ahora, 'Las cuatro de San Antonio' lucharán por conseguir una compensación económica, aunque saben que con dinero "no puede comprar todo el tiempo y las memorias que perdimos con nuestras familias e hijos", comentó Ramírez.