mutepoetry
07-feb-2006, 21:28
Primero fueron discapacidades físicas notorias; luego, personajes de la vida real -y, de ser posible, con discapacidades físicas notorias-.
Brad Pitt
quiere ser gay (Getty Images)
Hoy, la nueva característica deseada por los actores de Hollywood para ganar prestigio es la homosexualidad. Personal cercano al actor Brad Pitt señaló que el hombre que fue Aquiles busca desesperadamente un papel gay.
Aparentemente -y no hay poco de pensamiento discriminatorio en ello-, los actores que siguen a la caza de prestigio crítico están buscando ser homosexuales, al menos en la pantalla grande. Esto se debe al éxito de los films Secreto en la montaña y Capote, que parecen pruebas contundentes de que los Estados Unidos descubrió recién en 2005 la diversidad genérico-sexual.
Dos de los nominados a Mejor actor -Heath Ledger y el casi seguro ganador Phillip Seymour Hoffman- hacen de hombres gay. Y, al mismo tiempo, el escandaloso tabloide británico The Sun (que de todas maneras no suele publicar demasiadas mentiras) descubrió esta búsqueda apuradísima de Mr. Pitt de Jolie.
Según cita el diario, un allegado al actor explicó que "Brad ordenó buscar un rol gay que emocione tanto a los hombres como a las mujeres, y que al mismo tiempo represente la cima de su carrera como actor. Después de ver el éxito y el respeto crítico que ganó Secreto en la Montaña, Brad quiere ser parte del fenómeno".
Hay que aclarar dos cosas. Uno de los papeles que cimentó la fama de Brad Pitt (y la de Tom Cruise como gay oculto, dicho sea de paso) fue su protagónico en Entrevista con un vampiro, que tenía una enorme carga de homoerotismo, aunque no declarado.
Brad Pitt
quiere ser gay (Getty Images)
La segunda: entre los muchísimos actores de Hollywood que rechazaron Secreto en la Montaña para no quedar "fichados" como gays figuran Josh Harnett, Colin Farrell, Tom Cruise (obviamente) y...Brad Pitt, que no se interesó, dicen, por el guión.
Pero el éxito crítico -y económico, por qué no- de la película de Ang Lee parecen haber abierto los corazones y las conciencias de los más duros galanes de Hollywood. "Gay", dicen en la Meca del Cine por estos días, es la "nueva discapacidad", esa condición "diferente" que la culpógena -y, claro, discriminatoria- Academia de Hollywood suele premiar.
Brad Pitt
quiere ser gay (Getty Images)
Hoy, la nueva característica deseada por los actores de Hollywood para ganar prestigio es la homosexualidad. Personal cercano al actor Brad Pitt señaló que el hombre que fue Aquiles busca desesperadamente un papel gay.
Aparentemente -y no hay poco de pensamiento discriminatorio en ello-, los actores que siguen a la caza de prestigio crítico están buscando ser homosexuales, al menos en la pantalla grande. Esto se debe al éxito de los films Secreto en la montaña y Capote, que parecen pruebas contundentes de que los Estados Unidos descubrió recién en 2005 la diversidad genérico-sexual.
Dos de los nominados a Mejor actor -Heath Ledger y el casi seguro ganador Phillip Seymour Hoffman- hacen de hombres gay. Y, al mismo tiempo, el escandaloso tabloide británico The Sun (que de todas maneras no suele publicar demasiadas mentiras) descubrió esta búsqueda apuradísima de Mr. Pitt de Jolie.
Según cita el diario, un allegado al actor explicó que "Brad ordenó buscar un rol gay que emocione tanto a los hombres como a las mujeres, y que al mismo tiempo represente la cima de su carrera como actor. Después de ver el éxito y el respeto crítico que ganó Secreto en la Montaña, Brad quiere ser parte del fenómeno".
Hay que aclarar dos cosas. Uno de los papeles que cimentó la fama de Brad Pitt (y la de Tom Cruise como gay oculto, dicho sea de paso) fue su protagónico en Entrevista con un vampiro, que tenía una enorme carga de homoerotismo, aunque no declarado.
Brad Pitt
quiere ser gay (Getty Images)
La segunda: entre los muchísimos actores de Hollywood que rechazaron Secreto en la Montaña para no quedar "fichados" como gays figuran Josh Harnett, Colin Farrell, Tom Cruise (obviamente) y...Brad Pitt, que no se interesó, dicen, por el guión.
Pero el éxito crítico -y económico, por qué no- de la película de Ang Lee parecen haber abierto los corazones y las conciencias de los más duros galanes de Hollywood. "Gay", dicen en la Meca del Cine por estos días, es la "nueva discapacidad", esa condición "diferente" que la culpógena -y, claro, discriminatoria- Academia de Hollywood suele premiar.